Apasionadas, radiantes, burbujeantes, insaciables e impertinentes, desbordantes de alegría de vivir, las mujeres Passionata se comen la vida a dentelladas y ¡nunca dejan de tener 30 años!
Frágiles y ultra femeninas, ¡también tienen un carácter templado! Convierten la seducción en un juego cuyas reglas manejan a la perfección.
Sus pequeños defectos se vuelven armas de seducción: un lunar invita al beso, los labios encarnados a la trasgresión y un generoso trasero deviene la corola apetecible de pétalos de un corsé…